El Tai Chi Chuan es una antigua disciplina china. Nace de los conocimientos milenarios taoístas, teniendo como objetivo principal cultivar el equilibrio entre cuerpo, energía y mente.
En una vida cada vez más compleja, tal vez deberíamos hacer un paréntesis, y abrirnos a nosotros mismos para hacer despertar nuestra inteligencia natural.
Al ir viendo con más calma y claridad llegaremos a saber qué dejar y qué adoptar en nuestras vidas.
El Tai Chi, reconocido como una disciplina superior está orientado a estimular y sanar el cuerpo. Consiste en hacer movimientos circulares y constantes donde prevalecen la suavidad, la lentitud y la relajación.
El ejercicio habitual fortalece el sistema circulatorio, respiratorio, digestivo, nervioso, óseo y energético. Nos ayuda a adquirir hábitos de vida saludables, a controlar el estrés y a equilibrar nuestro estado emocional.
Siendo adecuado para todas las edades, es un camino a recorrer agradable, placentero y nada competitivo, donde el aprendizaje de nuestras capacidades impulsa nuestra verdadera transformación.
El Qi Gong es un método de entrenamiento, comprobado, y muy popular en China. Es la base del Tai Chi Chuan y consiste en la repetición relajada de movimientos circulares para guiar la energía (Qi). Con su práctica podemos mejorar nuestra salud, aumentar la vitalidad y despertar nuestra sabiduría natural.
El Qigong es una disciplina de gran importancia dentro de la medicina china.
Sus teorías están basadas en el pensamiento filosófico de la antigua China. El Tao, los principios del Ying y el Yang, los tres tesoros (Jing, Qi, Shen), la teoría de los cinco elementos y la de los canales de energía, etc.
El ser humano, la naturaleza y la Sociedad se perciben como un todo en el que todas las partes se complementan y se influyen mutuamente.
Practicar Qigong es, además, una forma agradable de cultivo personal para equilibrar nuestro interior y posteriormente armonizarlo con el entorno.
Meditación
Nuestro hábito de formar constantemente pensamientos, ideas y emociones es la causa que nos impide reconocer nuestro estado puro sin esta distorsión.
Cuando lo que experimenta nuestra mente es agradable, sentimos felicidad, cuando lo clasificamos como desagradable surge el sufrimiento.
Liberarnos de este hábito es posible gracias al cultivo de la atención en la meditación, bajo la instrucción de un maestro cualificado.
Como resultado surge el equilibrio meditativo donde reposamos con total simplicidad.
